Hasta siempre 2012

Se acabó 2012, y con él un año duro, intenso, un año de despedidas y reencuentros, un año en el que he aprendido a echar de menos cosas que no se pueden ver ni tocar, un año que me ha hecho madurar y pensar a la fuerza casi tanto como los 29 anteriores, un año donde la realidad que nos rodea ha sacado lo mejor, y a veces lo peor de nosotros mismos, un año donde la solidaridad de la gente ha brotado como nunca antes la había visto, quizá soy demasiado joven aún y siempre ha estado ahí oculta. 2012 nos ha hecho entender que somos un todo, que solos no vamos a ningún sitio.
 
Sin lugar a dudas 2012 nos dejará un recuerdo imborrable en alguno de nosotros, una cicatriz que nos recordará nuestros errores pero también nuestras victorias. Un año que nos ha enseñado a luchar, poniéndonos a prueba, a veces hasta perder la ilusión, pero si algo he aprendido de 2012 es que todo termina saliendo, que hay que confiar, que hay que dejarse ayudar y ayudar, que todas esos pensamientos catastrofistas que recorren nuestra mente día a día rara vez se cumplen, que todo esto sólo tiene sentido si construimos entre todos algo grande, poniendo lo mejor de nosotros mismos en cada cosa que hacemos por pequeña que sea, que el mejor lugar para estar es donde uno quiere estar, que la vida al fin y al cabo son las personas que te rodean y que prácticamente todo lo demás sobra.
 
Y es que lo que acabas de leer ya es pasado y tu próxima respiración futuro…

 

Hasta siempre 2012.